martes, 29 de septiembre de 2020

EDIFICIO VIRGINILLO, AGONIZANTE

 

                                            Foto tomada el 17 de diciembre del 2017

 

Caminaba por Dorrego, cuando lo descubrí en su cruce con Avenida Córdoba. Fue en diciembre de 2017.

En la amplitud de ambas avenidas, el águila que corona el viejo y sencillo edificio captura la mirada. La primera ocurrencia, ¿Qué hace aquí, una copia del águila de Chocolates Saint? ¿Habrá sido una sucursal?  

 

 

                                            Foto tomada el 17 de diciembre del 2017
 

En el remate,  debajo del ave hay escrito un texto. El tránsito vuelve imposible detenerse en el centro del cruce ambas calles para leerlo mejor. Me auxilia la sencilla cámara de fotos que llevo conmigo

 

                                                V. Virginillo  1908

 

está grabado  en el revoque,  se mantiene  en perfectas condiciones.  Descartado el parentesco con los chocolates, pensé que se trataba de una fábrica o un importante comercio, con una Planta Baja y un piso en alto.

De estilo Art Nouveau, su frente, afortunadamente no  recargado, se despliega con suaves ornatos. Mirando la  carpintería, y  tomando en cuenta la zona,  comprendí que entraba en las generales de la ley de su estilo: uso completo y diversificado del lote, un gran local en planta baja y viviendas en el primer piso.

Conserva majestuosidad a pesar de los años y del deterioro, producto del poco amor que sentimos por las paredes que nos albergan, por la historia que se esconde en la colocación de esa enorme ave de mampostería, por el nombre del que parecía imposible traer del fondo del 1900.

 

                                           Foto tomada el 17 de diciembre del 2017

 

¿Qué se sabe de esta casa? ¿Quién fue V. Virginillo? ¿Qué arquitecto la diseñó?   Ella guarda su secreto. Lo que sabemos, nos lo informa Catastro o salta a la vista.

Se sitúa en el barrio de Chacarita, a unos 100 metros del comienzo del barrio de Colegiales;  la Avenida Dorrego la separa de Palermo.

Cuenta con varias entradas, el ingreso al comercio, sobre la ochava en Córdoba 6001, por el lateral Dorrego 1514. Por el otro lateral,  Córdoba 6009.



                                              Foto tomada el 17 de diciembre del 2017


El edificio se levantó sobre un terreno irregular de 20,83 metros de frente, por 14,88 metros de fondo, lo que da una superficie de casi 310 m2. Catastro le adjudica una superficie cubierta de 903 m2, lo que hace suponer que cuenta con un sótano, que castrato olvidó consignar o, que la ésta medida está equivocada.

 

                                   La imagen a sido recortada del Mapa Interactivo de Caba

 

Sabemos también, que desde la aparición de la ley de Propiedad horizontal la 13.512, en 1948,  el edificio no fue subdividido.

Me encantaría ver por dentro la propiedad, para conocer como fue usada la irregularidad del terreno.

 

                                 La imagen a sido recortada del Mapa Interactivo de Caba

 

Dijimos que el frente la casa V. Virginillo, se proyectó un delicado art nouveau. No por escatimar en gastos, porque cuando analizamos la carpintería de madera, vemos que es magnífica y al estilo de la que usaban los grandes nombres de la arquitectura en aquellos tiempos.

 

                                               Foto tomada el 17 de diciembre del 2017

 

Otros detalles decorativos, se destacan en esta foto: Las rejas, de lindo diseño, no son de forja.

La ventana principal de la casa, está totalmente enmarcada por una moldura y, para mayor realce dos columnas sin capitel, con fustes que imitan follaje, la custodian.

La cornisa, se curva, acompañando el movimiento de las hojas centrales de la ventana,  unos modillones simulan sostenerla. Protege la cartela central. Unas ménsulas puramente decorativas bordean el frontón.

 

                                                  Foto tomada el 17 de diciembre del 2017 

 

En la foto anterior, tenemos otra vista de las ventanas, resalta que acaban de ser pintadas junto a sus celosías. Es evidente,  que hace menos de 3 años, no se especulaba demoler la casa V. Virginillo.

Queda por comentar las características del águila. Si a primera vista se la confunde con la de la calle Herrera y Brandsen, la comparación entre ellas marca diferencias.

 

 

 
 
La primera divergencia es el largo de las patas. Las del ave de la chocolatería son más largas, muestran un movimiento, están en cuclillas  , como si se preparara para el vuelo. La segunda, su cabeza el alto, marca una postura libre, su mirada se fija en un punto del cielo, su alas se arquean Es un emblema victorioso.

 



Lo primero que observamos en el águila Virginillo, es que sus garras se aferran fuertemente. Sus patas con cortas. En sus alas no hay tensión, el pico se dirige al pecho, observa algo por debajo de su altura.

 


No es raro que en arquitectura civil de italianos en Buenos Aires, aparezcan águilas.

Esta ave, fue un símbolo y poder desde la antigüedad. Constituyó el remate de los estandartes que llevaban los soldados romanos.

Dijimos que el devenir de la casa ocultó a quien ordenó construirla. Yo tengo una hipótesis, que confirmaré apenas este pandemonium del Covid, nos permita movernos por la ciudad y sus instituciones sin peligro.

Varias veces, en estos últimos días he visto referencias a  la Virginillo, asimilando la V a Villa.

Creo que se han equivocado, lo  que leemos en ese particular frontis, es el nombre y apellido de su orgulloso comitente.

Para saberlo, tuve que rastrear los V. Virginillo que poblaron nuestra ciudad, en aquellos tiempos.

Descubrí que los pocos Virginillo de Buenos Aires, constituían una familia muy pequeña, un par de hermanos y pocos  primos, unidos a mujeres, que en algunos casos guardaban parentesco entre ellas.

De los Virginillo, que estuvieran en edad de levantar una casa, cuyo nombre comenzara con la letra V, hubo uno sólo en nuestro país: Vito Virginillo, nacido en 1872 en Civitanova del Sannio, Campobasso, provincia de Molise, Italia. 

Era hijo de Ángelo María Virginillo y de María Antonia Gardelli. Tenía un hermano: también de nombre Angelo, casado con María Nerone. Vito era tío de varios sobrinos.

Nuestro héroe se  casó en abril de 1895, en la Iglesia de Balvanera a los 22 años con Filomena Adducchio, con quien tendrá dos hijos- Vito Antonio y Víctor Ángel Benigno -

Durante el censo de 1895, las familias de Vito y su hermano Ángel vivían juntas. La  constituida por  Vito y su esposa más la de Angelo, su mujer, 4 hijos y sus padres, personas de 66 y 88.

Por los documentos que hemos encontrado, que son varios, Vito era analfabeto, aunque quisiera ocultarlo, diciendo que estaba alfabetizado, no podía firmar,  se desempeñaba como comerciante y debió hacerlo bien porque en menos de 13 años, pudo adquirir el terreno y edificar su casa de renta.

Mi pregunta final, es acerca del porqué un descendiente de los pueblos samnitas, que con tanta eficiencia y heroicidad, declararon tres guerras a Roma, cada vez que intentaba invadirlos, colocaría el águila que enamoró a los romanos desde los más remotos tiempos, para coronar su casa.

No recordaría la historia de su valientes orígenes, era italiano a secas.

Digo en el título, que el edificio está agonizante. Hace ya unos meses los bajos y altos de ambas calles, se encuentran ocultos por enormes cartelones, que cumplen la función de barreras, para quien quisiera colarse.

El 1er piso de la ochava, quedó cubierto por un enorme cartel que anuncia el proyecto arquitectónico por venir, luego de la demolición, ocho plantas acristaladas, que borrarán un símbolo de Chacarita.

En honor a la verdad, los vecinos se muestran muy preocupados, pero, investigando, se encuentra que el estado de la casa, fue un tormento visual a través de muchos años.




Mayo de 1996 -Catastro nos deja ver que ocurría con el frente. Vemos que sobre los dinteles de las ventanas de Planta Baja, en todo el largo del edificio, se extiende una marquesina blanca con publicidad, en el segmento de la ochava, se amplía considerablemente. 

Como si fuera poco, siempre en la ochava, pero, en el piso alto, otro adefesio de cartel, esta vez en negro, con dibujos en blanco de personas haciendo actividad física, tapa la banderola y se extiende hasta el frontis.

La cosa empeora a nivel del remate, otro cartel, inmenso, siempre sobre la ochava, cubre el águila.

Agreguemos a esto que la piedra París del frente, se pintó en la planta baja de un color , que no desentona  tanto, sin embargo hay que recordar que este recubrimiento no se pinta.



Junio 2007- Nuevamente Catastro no enseña el estado del edificio. La planta baja que ocupa la pinturería, ha sido repintada, de un color verde loro, que es un verdadero insulto para la casa Virginillo, que estaba ya protegida por la reglamentación que considera bienes a las casa de esa antigüedad. 

Desapareció el cartel del 1er piso. Pero el cartel que se levanta sobre el remate, aumentó de tamaño, el Águila continúa perdida para los transeúntes. Lo más grave es que el cartelón que arruina la esencia misma de la edificación, es publicidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Demos un salto en el tiempo. Pasemos a las vistas que ofrece Google Maps, las dos que veremos corresponden a mayo de 2019. Un año y medio atrás.

 


 Lateral sobre Av. Córdoba. La puerta de acceso al piso superior, medio tapiada con ladrillos y cemento, la Planta bajo, también inaccesible con los cartelones. Observamos los bajos de los balcones y sus frentes deteriorados. Los ornatos se conservan impecables.



Lateral sobre Dorrego, imposible el acceso. En  esta foto, se puede observar la espalda del águila y su postura enconrvada.

 

 


 Una triste imagen de la ochava. Una de las celosías quedó abierta, con total desprecio a la nobleza de la madera y, al estilo de esa ventana. También algo que ya estaba presente, al menos desde 1966, dos balcones apuntalados.


 

Ya se había decretado la sentencia de muerte.

¿No era ese el momento para iniciar la campaña a favor de salvar la casa Virginillo, impidiendo así un nuevo saqueo a la identidad barrial?

Hoy la tierra fue vendida, a la vieja casa la sustituirá el proyecto de  un arquitecto, que traerá nuevos aires, rechinares de dientes, molestias, malas palabras, descontentos de diversos grados. El pataleo llegó tarde. Las acciones deben anticiparse, los vecinos, los porteños llegamos tarde.

El tiempo irá pasando y nadie recordará que allí hubo una casa con un águila, que  orgullosa engalanaba la esquina.



© Ana di Cesare

*Este artículo se encuentra protegido por las leyes de derecho de autor, se prohíbe su reproducción total o parcial sin la autorización escrita de sus autores.

 29 de septiembre de 2020 ( en el año de la Pandemia)




 



























 


 

 

     


2 comentarios:

  1. No conocía éste edificio. Hoy llendo al mercado de pulgas, alzo la vista y me encuentro con el águila, cómo vigilando la bocacalle. Bajo la mirada y me revuelve el estomago ese cartel con el render del futuro edificio. ?¿Acaso era imposible conservar esa parte del edificio al menos, y combinarla con la nueva construcción? A los arquitectos(tanto particulares cómo funcionarios en el gobierno), no les enseñan conservación de patrimonio? Desprecian el pasado?

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  2. Lamentable cómo las autoridades porteñas le dan rienda suelta a la especulacion inmobiliaria y buscan cualquier pretexto para violar la ley 3056 que tiene como objetivo preservar la identidad de la ciudad.
    En este edificio se filmo la pelicula "Solo por Hoy" (2001) de Ariel Rotter. En ella se pueden ver un par de imagenes del interior.

    https://www.filmaffinity.com/ar/film699254.html

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